
Las aftas son más conocidas con el nombre de “llagas en
la boca”. Son úlceras que aparecen en la mucosa oral.
Estas lesiones bucales son tan frecuentes que algo más
del 40% de los niños las han tenido alguna vez. En
muchos niños pueden aparecer diversos brotes durante la
infancia.
La causa de las aftas recurrentes todavía es desconocida, aunque parece ser que el sistema inmunológico puede tener un papel importante. Podría tratarse de una reacción inmunológica donde el propio organismo destruye la mucosa oral (autoinmune).
Hay niños que son más susceptibles a producir aftas, y
por lo tanto, responden con más facilidad a algunos
agentes desencadenantes, como traumatismos (heridas,
mordeduras), bacterias e incluso al estrés.
Aunque las llagas son pequeñas úlceras en la boca causan muchas molestias y dolor al niño. Es una situación muy incómoda ya que impiden realizar con normalidad cosas tan básicas como: tragar saliva, comer, masticar y hablar.
El aspecto de las aftas es típico. Son lesiones que aparecen en la mucosa de la boca, redonda u ovalada, poco profunda y de un color blanco en el centro con los bordes enrojecidos. Su tamaño es como el de una lenteja. Pueden aparecer en la lengua, parte interna de los labios y carrillos y suelo de la boca. En el paladar y en las encías también pueden aparecer pero no son tan frecuentes.
El dolor es el síntoma más importante. Producen una sensación de quemazón que se intensifica con el contacto con alimentos ácidos o muy calientes. Se curan en una semana aproximadamente sin dejar cicatriz.
Las aftas no dan fiebre excepto si están asociadas a otra enfermedad infecciosa.
No todas las lesiones blanquecinas que aparecen en la
boca de los niños son aftas. A veces al masticar
alimentos duros o al cepillarse enérgicamente las encías
se ocasionan pequeños traumatismos de apariencia
similar. Es importante saber que en la boca también
puede haber un tipo de lesiones originadas por el virus
herpes, como la gingivoestomatitis herpética.

Como no se conoce la causa de las aftas bucales no hay ningún tratamiento específico. El tratamiento va dirigido a aliviar los síntomas hasta que el afta cure por sí sola en 6-10 días.
Se debe extremar la higiene bucal mediante colutorios antisépticos. Se pueden tomar medicinas antiinflamatorias y analgésicas en forma de jarabe y pomadas de corticoide tópico para aliviar el dolor. Si el dolor es muy intenso el Pediatra puede recetar algún anestésico local.
Se debe evitar la ingesta de los alimentos ácidos, picantes o muy calientes porque ocasionarían mucho dolor al niño. Se debe seguir una dieta blanda, dulce y tibia o fría. Se le debe ofrecer al niño líquidos y agua.