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La FUNDACIÓN MAPFRE inaugura la exposición "Gustav Klimt 1862-1918. Mujeres" Desde el 16 de junio y hasta el 3 de septiembre de 2006 podrá visitarse en la Sala de Exposiciones de la FUNDACIÓN MAPFRE una exposición dedicada a los dibujos de GUSTAV KLIMT, uno de los artistas más importantes del arte vienés de finales del siglo XIX.
 
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La muestra presenta, por primera vez en España, un centenar de dibujos de Gustav Klimt, centrados exclusivamente en la imagen de la mujer.

La mayor parte de los dibujos que se presentan en la exposición son desnudos con un carácter fuertemente erótico. Comparten el espacio con desnudos de mujeres ancianas y embarazadas y con importantes estudios preparatorios para sus grandes lienzos. La exposición se completa con un conjunto de retratos femeninos

Los dibujos representan una parte esencial de la obra de Gustav Klimt. Nos permiten asistir al proceso de creación de sus obras más importantes y, gracias a ellos, compartimos con el artista sus anhelos, sus rectificaciones y sus hallazgos.

Gustav Klimt representa, sin duda, el capítulo más brillante del arte vienés de finales del siglo XIX. Co-fundador y primer presidente del grupo Sezession, la versión vienesa del Art Nouveau, la pintura de Klimt combina un exquisito preciosismo con una intelectualidad y una hondura en el sentimiento inigualable. Sus lienzos, escrupulosamente preparados, aún consiguen conmovernos profundamente, quizás porque son la expresión más sincera del momento histórico que le tocó vivir: un fin-de-siècle lleno de tensiones, del que nacerá el mundo moderno.

Frente a la riqueza decorativa de sus lienzos, los más de mil dibujos que realizó a lo largo de su carrera llaman la atención por su inmediatez y espontaneidad. Resultan, por tanto, la expresión más sincera del temperamento apasionado del artista.

El carácter fuertemente erótico de la mayor parte de sus dibujos le valió en muchos momentos el apelativo de artista obsceno. De hecho, en sus dibujos aparecen de forma explícita buena parte de los tabúes sexuales de la época. Esto propició una infinidad de leyendas en torno al ambiente de relajación sexual que se respiraba en el taller del artista, e incluso provocó que el propio Klimt se alejara de la vida pública.

Sin embargo, los dibujos de Klimt son mucho más que una mera representación del profundo erotismo que se respiraba en los ambientes artísticos de la Viena finisecular. Debemos tener en cuenta que el dibujo tenía una enorme importancia para los artistas de la vanguardia vienesa de ese momento, hasta el punto de concederle un lugar equivalente a la pintura. En el caso concreto de Gustav Klimt, los dibujos suponen una parte esencial de su producción. Permiten seguir la evolución del artista, descubrir de dónde parte la virtuosidad de su trazo, la precisión de sus líneas…

El recorrido por la exposición comienza con un conjunto de dibujos al carboncillo, que responden al periodo más académico de Klimt. Un segundo grupo de obras significativo está compuesto por dibujos preparatorios para sus grandes lienzos. Cabe destacar un espléndido boceto para uno de los personajes de La Medicina, uno de los polémicos paneles que Klimt realizó para la Universidad de Viena, así como otro estudio preparatorio para Tragedia.

Klimt prestó una inusitada atención a la belleza femenina en decadencia. Así, destacan diversos dibujos de mujeres ya ancianas, con los cuerpos ajados, muchos de los cuales le servirían como ensayo para Las tres edades de la mujer. También retrató, con extrema delicadeza, una serie de mujeres embarazadas, algunas de las cuales remiten a su famoso lienzo Esperanza.

Los retratos femeninos, que ocupan una parte fundamental de la producción pictórica del artista, se plantean sobre el papel a través de una serie de mujeres sentadas con poses que denotan una fuerte libertad. Los rostros, apenas esbozados, destacan los labios carnosos, y permiten adivinar la impenetrabilidad de estas mujeres.

Los desnudos ocupan, sin duda, el grupo de mayor importancia. La obra sobre papel de Klimt está protagonizada por mujeres desnudas, de pie o tumbadas, distantes y ensimismadas, abandonadas a su intimidad más absoluta. Parecen sorprendidas en su desnudez por el artista convertido en voyeur. Las infinitas variaciones de sus poses traducen la riqueza de matizaciones que, gracias a su delicadeza, descubrimos en los dibujos de Klimt.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que reproduce todos los dibujos presentados y recoge estudios sobre Gustav Klimt realizados por Pablo Jiménez Burillo y Annette Vogel. Además, expresamente para este catálogo, se han traducido al castellano dos textos de Werner Hofmann y Jean Clair, respectivamente, sobre los dibujos eróticos y de desnudos de Gustav Klimt.