Aparato Locomotor

VOL.19 Nº4, OCTUBRE/DICIEMBRE 2008

Imprimir Histórico de publicaciones

Roturas del tendón distal del biceps braquial

INTRODUCCIÓN

El músculo bíceps braquial tiene como función principal la supinación del antebrazo cuando está en pronación y el codo en flexión. De forma secundaria también se encarga de la flexión del codo. Está formado por dos vientres musculares independientes (porción larga y corta) que se insertan en el borde cubital de la tuberosidad bicipital del radio mediante dos variantes anatómicas (Figura 1): un tendón único originado por la intersección de fibras de ambas porciones a unos cinco centímetros de la tuberosidad (41%) o dos tendones independientes y funcionantes (59%) [1,2].

En el codo son infrecuentes las lesiones tendinosas, salvo la afectación de los tendones del m. extensor carpi radialis brevis (ECRB) y m. extensor digitorum comunis (EDC) de los dedos en las epicondilalgias. Sin embargo, la rotura o avulsión del tendón distal del bíceps braquial es la rotura tendinosa más frecuente en esta región, siendo excepcionales las localizadas en la unión músculo-tendinosa o a lo largo del tendón distal.

La rotura del tendón distal del bíceps braquial es poco frecuente y representa sólo el 3% de todas las roturas de este tendón [3]. Son características de varones de edad media (40-50 años) con predominio del brazo dominante.

Mecanismo de producción

La mayor parte de las roturas se relacionan con una agresión traumática única, asociada a una fuerza igual o superior a 40 kg haciendo resistencia contra el codo a unos 90º de flexo-extensión.

Los cambios degenerativos preexistentes predisponen a la rotura. Se relacionan con déficit de vascularización cerca de la inserción o con el pinzamiento mecánico repetido originado durante la flexión y supinación forzadas, si bien estas teorías no han sido completamente demostradas [4].

A pesar de su baja incidencia, ésta se ha incrementado en la última década hasta un 10%, en relación a otros factores de riesgo como son el uso de esteroides y la nicotina [5]. El hiperparatiroidismo [6], la acidosis crónica [7] y algunas enfermedades sistémicas, como el lupus eritematoso sistémico [8], pueden actuar como factores coadyuvantes para la aparición de estas lesiones.

Exploración clínica

El dolor súbito y agudo, seguido de molestias en la fosa antecubital del codo suelen ser síntomas constantes en los pacientes que sufren una rotura aguda del tendón bicipital. Inmediatamente después de la lesión, la movilidad activa del codo es posible y en función de los casos, puede aparecer una equímosis o hematoma moderado subcutáneo en la flexura o en la parte proximal y medial del codo, si bien este signo no es constante en todos los casos.

Con la flexión del codo el músculo se contrae y retrae en la parte más proximal del brazo, con un defecto visible en su porción más distal. En las roturas parciales (Figura 2) se aprecia crepitación cuando se realiza la rotación del antebrazo. No obstante, las avulsiones completas del tendón distal del bíceps braquial pueden pasar inadvertidas, especialmente en pacientes con poco desarrollo muscular, obesidad mórbida o volumen incrementado del antebrazo.

Una maniobra útil para el diagnóstico de esta lesión, en casos dudosos, es observar la superficie anterior de ambos brazos con los codos a 90º de flexión, pegados a los costados y realizando la pronosupinación activa. En pacientes con una lesión aguda o reciente, se aprecia cómo el vientre muscular del bíceps braquial se desplaza hacia arriba y abajo con los movimientos de rotación del antebrazo en el lado sano, mientras que permanece ausente en el lado afecto, visualizándose la masa muscular ascendida hacia la región proximal del brazo. Estos hallazgos pueden verse alterados o ausentes en pacientes con lesiones crónicas por las adherencias cicatriciales al lacertus fibrosus o al vientre del músculo braquial anterior.

O´Driscoll et al [9] han descrito el signo del gancho (hook test) que presenta una sensibilidad del 100% y una especificidad del 92% para el diagnóstico de rotura completa del bíceps braquial distal. Se realiza con el codo flexionado a 90º y supinación activa mientras el examinador tiene enganchado con el dedo el tendón distal del bíceps braquial en la fosa antecubital desde la cara lateral del codo. En condiciones normales el tendón se encuentra tenso al estirar de él en flexión y supinación activas. La ausencia de tensión o dolor se relaciona con una rotura completa o parcial. Esta prueba fue positiva en los 34 pacientes que presentaban una avulsión completa y negativo en el 100% de los codos contralaterales sanos. De los 12 casos que asociaban una lesión incompleta, el 100% presentaban un signo positivo y el 75% manifestaban dolor en el test.

Por otra parte, los pacientes con lesiones de larga evolución presentan una asimetría del contorno del brazo y una disminución de la función global del codo, con pérdida de fuerza para la flexión y supinación combinadas. En estos casos puede aparecer dolor de tipo neurítico por afectación del nervio cutáneobraquial lateral.

Inserción distal del m. bíceps braquial mediante dos tendones
independientes (PL: porción larga; PC: porción corta).
Fig. 1.Inserción distal del m. bíceps braquial mediante dos tendones independientes (PL: porción larga; PC: porción corta).

Rotura parcial en la unión musculotendinosa del m. bíceps
braquial.
Fig. 2 .Rotura parcial en la unión musculotendinosa del m. bíceps braquial.

Diagnóstico por imagen

La ecografía y la resonancia magnética (RM) son técnicas de estudio por imagen excelentes para realizar o confirmar el diagnóstico de estas lesiones. Sin embargo, hay que recordar que no deben sustituir a la exploración clínica. Un examen clínico correcto presenta una sensibilidad similar al estudio mediante RM (100% ambas) pero con una mayor especificidad (92% respecto a 85%) [9]. Además hay que tener presente que la petición de estas pruebas puede retrasar el diagnóstico y en consecuencia su tratamiento definitivo. En pacientes con lesiones crónicas del tendón será necesario realizar una RM para localizar dónde se encuentra el tendón y su retracción.

Tratamiento de las lesiones

agudas Las roturas parciales o de la unión músculo-esquelética deben tratarse de forma ortopédica. Sólo en casos extremos, con dolor continuo e incapacitante, se puede realizar un curetaje (con nueva sección de las fibras) y reanclaje en una posición anatómica.

Con respecto a las roturas completas, el tratamiento conservador no es una primera opción, especialmente en pacientes activos y jóvenes, ya que está demostrado que se asocia a disminución de la resistencia en flexión y supinación combinadas de forma secundaria a la rotura [10,11].

La reparación primaria con una reinserción anatómica del tendón lesionado en la tuberosidad bicipital del radio es nuestro tratamiento de elección y ofrece los mejores resultados, especialmente en individuos jóvenes y activos. 

Reinserción por única vía de abordaje

La reinserción por técnicas de una vía [12] ha demostrado unos excelentes resultados clínicos y una recuperación de la fuerza en flexión y supinación (Tabla 1) [13-18]. El principal riesgo asociado a este tipo de reparación es la lesión del nervio interóseo posterior, por lo que se precisaba de un amplia vía de abordaje. Las modificaciones recientes de la técnica proporcionan una mejor estética y disminuyen el riesgo de sinóstosis radio-cubital asociada a las técnicas de doble incisión (figura 3). La reinserción del tendón mediante Endo- Button® (Acufex Smith&Nephew, Andover, MA, EEUU), un implante plano de titanio de 4 x 12 mm desarrollado para la fijación proximal del ligamento cruzado anterior, es sencilla y segura y proporciona una fijación fuerte que permite una rehabilitación precoz [19] por lo que es el método de elección en pacientes jóvenes y activos (figura 4).

Tabla 1.Resultados de la reinserción del tendón distal del bíceps por única vía anterior
Autor (año) Nº de pacientes Edad media Seguimiento Resultados
Lintner y Fischer (1996) [13] 5 39 años 2.5 años 100% retorno al mismo nivel de actividad previo
Sin complicaciones
Woods et al (1996) [14] 3 37 años
(29-49)
8 meses
(6-9 meses)
Rango de movilidad completo Sin complicaciones
Sotereanos et al (2000) [15] 16 43 años
(30-59)
39 meses
(12-53 meses)
Recuperación de fuerza Sin complicaciones
McKee et al (2005) [16] 53 42 años
(26-64)
29 meses
(6-89 meses)
Movilidad completa
8.2 DASH medio 3 lesiones nerviosas transito
John et al (2007) [17] 53 42 años
(28-73)
38 meses
(24-61 meses)
Movilidad completa
2 lesiones nerviosas transitorias
1 pérdida de movilidad por calcificación
Leyes et al (2007) [18] 8 42 años
(35-56)
12 meses Movilidad completa
100% retorno al mismo nivel de actividad laboral previo Sin complicaciones
Imágenes panorámicas (visión tridimensional) y artroscópicas generadas por el ordenador en tiempo real.

Fig. 3 .Reinserción del tendón distal del bíceps braquial mediante un pequeño abordaje anterior y fijación con arpón biodegradable.

Leyes et al [18] presentaron la experiencia de nuestro centro con esta técnica en pacientes jóvenes con trabajos de alta demanda funcional. No se objetivaron lesiones neurológicas, sinóstosis, ni infecciones. Todos los pacientes recuperaron su nivel previo de actividad y se reincorporaron a su actividad laboral entre 3 y 4 meses después de la intervención.

El tamaño de la incisión puede reducirse si nos ayudamos del artroscopio para seguir la vaina del tendón bicipital avulsionado e identificar la tuberosidad bicipital del radio [20].

Reinserción mediante doble vía de abordaje

Boyd y Anderson [21] describieron la reinserción por doble vía que evitaba los riesgos inherentes a la disección de la fosa antecubital, como la lesión del nervio interóseo posterior. Sin embargo, la disección de la musculatura de la cara externa del olécranon incrementa las calcificaciones heterotópicas, hecho que disminuyó tras la modificación de la vía de abordaje realizada por Morrey [22]. Esta técnica quirúrgica necesita una menor incisión y exposición, con lo que se disminuye la morbilidad del procedimiento y mejora el aspecto estético (Figura 5).

Otra ventaja de la doble vía es permitir la recreación de la anatomía normal del tendón distal del bíceps braquial sobre la tuberosidad radial con respecto a la vía única anterior, aunque no está demostrado que esto sea razón suficiente para obtener mejores resultados clínicos (Figura 6). Son pocas las grandes series o con estudios prospectivos (Tabla 2) [23-25], pero el principal riesgo asociado a este tipo de técnica es la formación de hueso ectópico (Figura 7). Wysocki et al [26] presentaron el resultado del tratamiento de 8 casos de calcificaciones heterotópicas radiocubitales tras reparación del tendón distal del bíceps braquial que comprometían la pronosupinación. De los casos presentados, todos eran consecuencia de un tratamiento por doble vía de abordaje (2 de ellos reinsertados mediante arpones).

Reinserción del tendón distal del m. bíceps braquial por
abordaje anterior y fijación con Endo-Button®.
Fig. 4. Reinserción del tendón distal del m. bíceps braquial por abordaje anterior y fijación con Endo-Button®. [+] ampliar imagen

Técnica de reconstrucción de roturas del bíceps braquial distal
mediante doble abordaje y fijación con arpones biodegradables.
Fig. 5 . Técnica de reconstrucción de roturas del bíceps braquial distal mediante doble abordaje y fijación con arpones biodegradables. [+] ampliar imagen
Tabla 2. Resultados de la reinserción del tendón distal del bíceps por doble vía de abordaje
Autor (año) Nº de pacientes Edad media Seguimiento Resultados
Bell et al (2000) [23] 28 45 años 43 meses
(27-57)
62% calcificaciones heterotópicas
1 caso de sinóstosis radiocubital
Kelly et al (2000) [24] 74 46 años
(27-72)
34 meses
(3-204 meses)
8% lesiones nerviosas
5% calcificaciones heterotópicas
4% pérdida de arco de movilidad
1 caso de nueva rotura
El-Hawari et al (2003) [25] 10 46 años
(29-60)
12 meses
1 caso de lesión nerviosa (10%)
Sin calcificaciones heterotópicas

Para evitar esta incidencia debe realizarse una técnica depurada y exponer la tuberosidad mediante un abordaje transmuscular del supinador, a través del m. extensor carpi ulnaris (ECU) y m. extensor digitorum comunis (EDC), evitando la exposición directa del cubito (Figura 8), que ocurre como consecuencia de pasar la pinza disectora entre cúbito y ancóneo o entre ancóneo y ECU (intervalo de Kocher).

IPaso de la pinza entre el cúbito y el radio para realizar la segunda vía de abordaje y reinserción del tendón en la tuberosidad distal de forma correcta (A). Se debe evitar pasar la pinza de hemostasia con la curva orientada hacia el cúbito (B y C).

Fig. 8 . Paso de la pinza entre el cúbito y el radio para realizar la segunda vía de abordaje y reinserción del tendón en la tuberosidad distal de forma correcta (A). Se debe evitar pasar la pinza de hemostasia con la curva orientada hacia el cúbito (B y C).

Sistemas de fijación

Con respecto al sistema de fijación, la utilización de arpones ha demostrado una buena resistencia contrastada en otras localizaciones, así como en suturas primarias del tendón bicipital [27]. Aparte de la fuerza de fijación y resistencia, este tipo de sistemas facilita la reinserción cuando esta se realiza por una vía única o doble. Existen numerosos estudios biomecánicos sobre cadáver que valoran la fuerza de fijación en el hueso. La sutura transósea presenta la mayor fuerza de fijación si se compara con la fijación con un arpón simple [27]. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando se compara este sistema con la fijación mediante dos arpones dobles [28,29]. En modelos experimentales en cadáveres el sistema Endo-Button® se ha mostrado superior al resto de sistemas de fijación del tendón bicipital con una carga máxima de entre 259 y 440 N [27,30,31].

Tratamiento de las roturas crónicas

Las roturas del tendón distaldel bípces braquial con más crónicas distales del m. bípces braquial se presentan a las 4-6 semanas del traumatismo y presentan más dificultades para su tratamiento, principalmente por el proceso degenerativo distal y el grado de retracción tendinosa asociados que hacen imposible su reparación anatómica.

Para el tratamiento de las lesiones crónicas existen tres opciones: despegar y elongar el músculo bicipital, la reparación no anatómica mediante sutura al braquial anterior o la reconstrucción tendinosa mediante injertos libres.

La movilización del bíceps braquial [15] se logra mediante la liberación de adherencias, sección del lacertus fibrosus y en caso necesario, la realización de incisiones de descarga en el epimisio. De esta forma se logra alargar el bíceps braquial para intentar suturarlo en su inserción distal, pero presentan malos resultados por exceso de tensión del tendón.

Técnica de reconstrucción de roturas del bíceps braquial distal
mediante doble abordaje y fijación con arpones biodegradables.
Fig. 6 . Corte transversal del antebrazo y comparación de la reparación del bíceps braquial distal mediante única incisión (A) y doble abordaje (B). El tendón distal del bíceps braquial rodea completamente la tuberosidad bicipital del radio con la técnica de doble abordaje (B) simulando la posición anatómica previa a la lesión.
Sinóstosis radio-cubital proximal secundaria a una reinserción
del tendón distal del bíceps braquial mediante técnica de doble
incisión.
Fig. 7 .Sinóstosis radio-cubital proximal secundaria a una reinserción del tendón distal del bíceps braquial mediante técnica de doble incisión.
Tabla 3. Resultados publicados de la reconstrucción con tendón de aquiles liofilizado
Serie Nº pacientes Seguimiento (meses) FLX EXT SUP PRN Fuerza MEPS
Sanchez-Sotelo et al, 2002 (12) 4 29 136 0 84 83 5/5 100
Darlis y Sotereanos, 2006 (13) 7 29 145 20 83 86 5/5 97

Arcos de movilidad expresados en grados.
FLX: flexión; EXT: extensión; SUP: supinación; PRN: pronación.

La sutura del bíceps braquial al braquial anterior [32] es una solución simple y de salvamento, pero en pacientes sintomáticos la reparación no anatómica no garantiza restaurar la fuerza de supinación del codo. Klonz et al [33] analizaron de forma retrospectiva mediante estudios isocinéticos a 14 pacientes tratados quirúrgicamente por roturas del bíceps braquial distal mediante reinserción anatómica y reparación no anatómica mediante tenodesis al braquial anterior. Con un seguimiento medio de 65 meses observaron una pérdida de fuerza en supinación del 42-56% en la mitad de los casos tratados con tenodesis del bíceps braquial al braquial anterior respecto a los que se realizó una reparación anatómica. Esta pérdida de fuerza convierte a esta técnica en un procedimiento inaceptable en deportistas o pacientes de alta demanda funcional.

La alternativa a estos procedimientos son los injertos libres utilizando fascia lata [32], tendón del músculo semitendinoso [34], m. palmaris longus [35], m. flexor carpi radialis [36] e injertos sintéticos aislados [37] o con fascia lata [38].

Sánchez Sotelo et al [39] publicaron los resultados de 4 pacientes con roturas crónicas del bíceps braquial distal tratados mediante aloinjerto del tendón de Aquiles con taco óseo por doble vía de abordaje y fijación mediante puntos transóseos en la tuberosidad bicipital. Unos años más tarde, Darlis y Sotereanos [40] presentaron la misma técnica en 7 pacientes, pero sin taco óseo, vía de abordaje única y anclaje con arpones metálicos en la tuberosidad bicipital (tabla 3).

En nuestro centro hemos utilizado el tendón del m. semitendinoso de forma habitual para reconstruir este tipo de lesiones con un buen resultado funcional, pero este procedimiento asocia una morbilidad adicional de la zona donante (Figuras 9 y 10). En ocasiones la cantidad (y calidad) de injerto de semitendinoso puede ser insuficiente, especialmente si el grado de retracción del bíceps braquial es grande o si la rotura ocurrió a nivel de la unión músculo tendinosa.

El aloinjerto de tendón de Aquiles presenta una serie de atractivas ventajas que permiten salvar estas incidencias con respecto al semitendinoso. Además su morbilidad es menor, aporta más tejido para la reconstrucción y presenta unas excelentes propiedades biomecánicas demostrados en las reconstrucciones de rodilla y tobillo [41]. Estas razones, junto a los excelentes resultados publicados con aloinjerto de Aquiles liofilizado [39,40] la convierte en una opción atractiva para la reconstrucción de lesiones crónicas del bíceps braquial y es nuestra técnica de elección (Figuras 11 y 12).

No obstante, a pesar de los buenos resultados publicados, no es una técnica que deba ser de uso generalizado. Es importante realizar una correcta valoración individual, teniendo en cuenta la edad, dominancia, la actividad laboral o deportiva y evaluar las articulaciones vecinas proximales y distales. Nuestra indicación principal para reconstruir las roturas crónicas del tendón distal del bíceps braquial es en pacientes jóvenes, de alta demanda funcional, en edad activa laboral o deportiva, en los que es imposible aproximar el muñón distal del bíceps braquial a la tuberosidad bicipital con el codo en flexión máxima de 70º.

Subir

Plastia tendinosa doble con tendones de los músculos semitendinoso
y recto interno.
Fig. 9 . Plastia tendinosa doble con tendones de los músculos semitendinoso y recto interno. [+] ampliar imagen
Homoinjerto de tendón del m. semitendinoso y m. recto
interno en lesión crónica de tendón distal del bíceps braquial.
Fig. 10 .Homoinjerto de tendón del m. semitendinoso y m. recto interno en lesión crónica de tendón distal del bíceps braquial.
[+] ampliar imagen
Preparación de la plastia con tendón de Aquiles liofilizado.
Fig. 11 .Preparación de la plastia con tendón de Aquiles liofilizado.

Aloinjerto de tendón de Aquiles liofilizado en lesión crónica
de tendón distal del bíceps braquial. Técnica quirúrgica.
Fig. 12 .Aloinjerto de tendón de Aquiles liofilizado en lesión crónica de tendón distal del bíceps braquial. Técnica quirúrgica.
[+] ampliar imagen


Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI