Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

8.4 Opinión JOSÉ CARLOS DEL ÁLAMO JIMÉNEZ. Presidente del Foro de Bosques y Cambio ClimáticoDESPUES DE KIOTO

El Protocolo de Kioto no ha considerado con objetividad el papel de los bosques frente al cambio climático. La enorme burocracia exigida para evaluar y contabilizar los balances de carbono y la impuesta a los proyectos forestales que podían ejecutarse dentro de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDLs) han desmotivado el empleo de uno de los pocos sumideros naturales de carbono susceptibles de ser gestionados por la acción humana.

Post-Kioto: la gestión forestal del carbono

De acuerdo con los datos de la FAO, 60 millones de indígenas dependen de los bosques en el mundo; 1.200 millones de personas en países en vías de desarrollo se alimentan de los bosques; el 70% de esa población extrae sus medicinas de los bosques, y 2.000 millones de personas usan leña como única energía.

Según las Naciones Unidas, las principales causas del cambio climático, además de la contaminación atmosférica, son los cambios de uso del suelo, la desertificación y la deforestación. No obstante, la opinión pública cree que el calentamiento del planeta obedece únicamente a la combustión de los combustibles fósiles. La ausencia o mala gestión de los bosques y del suelo forestal, y su efecto en el calentamiento global, no han sido suficientemente explicados a la opinión pública. Ésta recibe continuos mensajes sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, pero desconoce las posibilidades de utilizar los bosques como sumideros de carbono, que es la forma más barata y sencilla de fijar carbono.

La Unión Europea ha limitado el porcentaje de empleo de sumideros de carbono al 2% de las emisiones del año base (1990) de los países miembros, debido a la selvicultura y al uso de la tierra.

El carbono se acumula en la biomasa del ecosistema forestal a través de la fotosíntesis. Como ejemplo de la energía que van produciendo los bosques, el carbono almacenado en la materia orgánica de un suelo, que en su capa arable (aproximadamente 30 centímetros) contuviera un 4% de materia orgánica, tiene un valor calórico por hectárea equivalente a 20 toneladas de antracita.

Deforestación y mal uso

El CO2 vuelve a la atmósfera a través de la respiración vegetal y de la descomposición de la biomasa vegetal muerta. En los bosques, el periodo de almacenamiento y la velocidad de fijación del carbono en la vegetación y en el suelo varía, dependiendo de la especie y de la calidad de la zona, del clima y de las prácticas y alteraciones a las que esté sometida esa vegetación. Los bosques boreales son los que más carbono acumulan por hectárea, 400 t/ha., mientras que nuestros bosques templados acumulan 150 t/ha. y los tropicales una cantidad intermedia de 240 t/ha.

En la década de los 90, los bosques de los países templados y boreales constituían un sumidero neto de carbono atmosférico de unos 0,7 Pg año-1, mientras que la deforestación de los bosques tropicales suponía un foco de emisión neta cercano a 1,6 Pg año-1.

Un estudio de la U.S. Enviromental Protection Agency, de 1997, consideró que existe potencial para gestionar los bosques con el fin de conservar y captar el carbono para mitigar las emisiones de dióxido de carbono, en una cuantía equivalente al 11-15% de las emisiones de combustibles fósiles durante el mismo periodo de tiempo en el que éstas se producen.

Hay que resolver al mismo tiempo dos cuestiones: la deforestación y el mal uso del bosque y el calentamiento del planeta, ambas íntimamente relacionadas, ya que los bosques contienen un 50% más de gases de efecto invernadero que la atmósfera terrestre, en total, un billón de toneladas de carbono.

Desde el Foro de Bosques y Cambio Climático se propone la introducción del céntimo forestal para compensar a los montes españoles de la función de sumidero de carbono

Informe de la FAO

La FAO afirma que los bosques desempeñan las siguientes funciones frente el cambio climático:

  • Contribuyen a casi un 20% de las emisiones de carbono mundial cuando han sido desbrozados o explotados en exceso, debido a que la materia seca de los árboles está compuesta de carbono en un 50% y, una vez cortados, ese carbono que almacenan regresa a la atmósfera.
  • Los bosques reaccionan sensiblemente a los cambios del clima.
  • Los bosques producen biomasa para generar energía.
  • Los bosques poseen el potencial de absorber hasta el 15% de las emisiones mundiales de carbono previstas para la primera mitad de este siglo en su biomasa, suelos y productos.

El ciclo del carbono en los bosques

grafico

Se tendrían que compensar emisiones con las fijaciones verificables de CO2 producidas en los sumideros forestales nacionales a través de las siguientes líneas de trabajo:

  • Forestación y reforestación de grandes zonas forestales no arboladas, cuya totalidad representa en España cerca del 50% del suelo forestal, y repoblación de bosques de arbolado ralo.
  • Impulso y dotación de recursos para la defensa contra incendios forestales.
  • Impulso de los modelos de certificación forestal.
  • Desarrollo de investigaciones sobre la capacidad fijadora de las diferentes especies y suelos forestales.
  • Establecimiento de un precio para la tonelada de carbono fijado en los montes.
  • Fomento y generación de incentivos al sector: a través de reducción de cargas fiscales, subvenciones, fomento del aprovechamiento de la biomasa forestal como combustible y apoyo a los titulares de montes, para llevar a cabo una «selvicultura del carbono» que optimice el papel de los sumideros forestales.

A pesar de todo, la Unión Europea y el propio Protocolo de Kioto no han contabilizado la capacidad de fijación de carbono de los bosques, ni en los sumideros nacionales ni en los proyectos de los Mecanismos de Flexibilidad (MDL/IC), que tienen una limitación de capacidad de compensación máxima del 1% de las emisiones del año base del país promotor (en el caso de España, unas 2,9 millones de toneladas de CO2 eq).

En 2009 comenzarán nuevos programas piloto para cubrir el vacío de Kioto en esta cuestión.

Propuestas de actuación

Hay que propugnar un diálogo claro entre científicos, economistas y forestales para resolver esta cuestión, si es verdad que preocupa el problema del cambio climático.

Post-Kioto está ya ahí y los nuevos mecanismos de mitigación deben contemplar fórmulas de financiación de la gestión forestal y de transferencia de tecnología al gestor forestal.

Como la deforestación es la segunda fuente de emisión de gases de efecto invernadero, parece lógico actuar en una doble dirección a través de la gestión forestal:

  • Conservando los bosques actuales.
  • Incrementando la superficie boscosa.

La propuesta de implantar las unidades de Reducción de Emisiones de la Deforestación (REDs), que no fue incluida en su día en el Protocolo de Kioto, comienza a considerarse como una opción de interés a partir de la Conferencia de Bali en 2008, sobre todo en los países que sufren esos procesos de deforestación. Se precisa modificar tanto las condiciones de viabilidad de los MDLs (Mecanismos de Desarrollo Limpio) como de los propios proyectos de cada país, los denominados «domésticos».

Las REDs fueron ya planteadas en la 11ª Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas, de manera que la deforestación evitada pudiera incluirse dentro del comercio global de crédito de carbono.

Asimismo, los países menos desarrollados piden compensaciones económicas por la gestión forestal, dirigida a conservar sus bosques y evitar la deforestación que producen los gases de efecto invernadero.

Desde el Foro de Bosques y Cambio Climático proponemos la creación del «céntimo forestal», que sería la forma de dotar a un Fondo Forestal Nacional – previsto en la Ley de Montes de 2003, posteriormente derogado y que debería ser reinstaurado– de la financiación justa y suficiente para compensar a los montes españoles el papel de mitigación del cambio climático por su función de sumidero.


subir

JOSÉ CARLOS DEL ÁLAMO JIMÉNEZ
JOSÉ CARLOS DEL ÁLAMO JIMÉNEZ
Imagen