Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

8.2 Opinión ALICIA MONTALVO. Directora de la Oficina Española de Cambio Climático, del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y MarinoDESPUES DE KIOTO

El Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos Científicos sobre el Cambio Climático publicado en noviembre de 2007 no deja lugar a dudas sobre la importancia del fenómeno: el calentamiento del sistema climático es inequívoco y su espectacular aumento desde los primeros años del siglo XX se debe a la acción humana. Si no se emprenden acciones con carácter inmediato para afrontarlo, sus efectos pueden ser irreversibles.

«Los ciudadanos tenemos la capacidad de tomar importantes decisiones a favor del medio ambiente»

El cambio climático tiene dimensión global, lo que supone no sólo que las medidas que se adopten para evitarlo tienen que acometerse de forma coordinada, sino que el problema tiene, junto a una importante dimensión ambiental, una dimensión económica y social. Pero conviene resaltar que el cambio climático y los efectos que del mismo se derivan no constituyen un concepto abstracto. Muy al contrario, son resultado de un modelo productivo basado en el consumo de energías fósiles y de un modo de vida poco respetuoso con el medio ambiente, en definitiva, de la suma de multitud de acciones individuales y cotidianas. Y también su resolución pasa por acciones individuales y cotidianas que agregadamente tendrán un efecto muy positivo, tanto sobre el sistema climático como sobre los modos de vida de la humanidad.

Los ciudadanos, en nuestro entorno y desde nuestros hogares, tenemos la capacidad de tomar importantes decisiones a favor no sólo del medio ambiente, sino también de nuestra salud y calidad de vida, incluyendo de nuestra economía. Y estas acciones contribuirán a mitigar los efectos del cambio climático. Encuestas realizadas por diversos institutos de investigación nos muestran que la mayor parte de los ciudadanos españoles están informados sobre el cambio climático y se muestran favorables a introducir cambios en su modo de vida para combatirlo. Sin embargo, muchas veces tenemos la percepción de que todavía no se ha dado ese salto cualitativo necesario que confirme este aparente grado de concienciación. Y éste es uno de los retos más importantes: lograr que nuestros sistemas productivos, nuestros comportamientos, sean bajos en carbono, y que estos comportamientos se consoliden y nos permitan crecer en un entorno sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Informados y sensibilizados

Para que los ciudadanos realicen determinadas conductas es necesario que estén informados y sensibilizados sobre la necesidad de llevarlas a cabo, que estén motivados para ello y, en tercer lugar, que no tengan impedimentos para actuar en ese sentido.

Por ello, es responsabilidad de las instituciones públicas hacer los esfuerzos necesarios para informar a los ciudadanos de la verdadera dimensión del problema, pero también diseñar y aplicar con determinación estrategias que recojan sus prioridades, así como poner a su disposición las herramientas necesarias para que sea posible alcanzar los objetivos marcados.

Y es en este ámbito en el que cobra todo su sentido el trabajo que está realizando el Gobierno, que, en desarrollo de la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia y su Plan de Medidas Urgentes, adoptados en 2007, ha aprobado en julio de 2008 seis líneas estratégicas de acción de carácter transversal en cuya ejecución están participando todos los ministerios afectados y cuya plena implementación requerirá de la colaboración de todos los niveles de la Administración y, sobre todo, de los ciudadanos.

Las líneas estratégicas de acción del Gobierno para los ámbitos con mayor potencial de reducción de gases de efecto invernadero afectan a la movilidad, la energía, la edificación, la gestión de residuos o los bosques

Transformación del modelo productivo

Estas líneas se centran en los ámbitos con un mayor potencial de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como son la movilidad (con la elaboración de una Estrategia de Movilidad Sostenible), la energía (mediante la preparación de una Ley de Eficiencia Energética y Energías Renovables que además permita ejecutar los compromisos asumidos en el ámbito comunitario) y la edificación (aplicando medidas adicionales de eficiencia energética).

También se están llevando a cabo acciones en materia de gestión de residuos (con la aprobación de un Plan Nacional Integral de Residuos) y política forestal (con ambiciosos planes de plantación), ámbitos cuyo impacto sobre la calidad de vida de los ciudadanos es directo. Por último, dentro de la línea de trabajo centrada en la innovación, se ha creado un Instituto de Investigación en materia de cambio climático en Zaragoza que ha iniciado sus primeros pasos.

En definitiva, se trata de desarrollar el marco adecuado que permita la transformación del actual modelo productivo en un modelo ambientalmente sostenible, lo que exige el esfuerzo agregado de todos, pero que también redundará en una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y, sobre todo, en un mayor bienestar del planeta.


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ALICIA MONTALVO
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