Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

7.2 Responsabilidades en la construcciónFISCALIDAD

En marzo de 2009, el Código Técnico de la Edificación (CTE) cumple tres años sin tener aún muy claro su grado de eficacia como regulador medioambiental del sector de la construcción. Este sector, motor económico de España en los últimos años, ha sido también uno de los responsables de que nuestro país se alejara cada vez más de los límites de emisión de CO2 que se habían marcado en Kioto. Ése era uno de los principales objetivos de la aprobación del CTE: lograr la reducción de emisiones gracias a la incentivación de la eficiencia energética.

Por una construcción mas sostenible

EL CTE fue aprobado el 17 de marzo de 2006, con entrada en vigor inmediata, aunque su cumplimiento no fue obligatorio hasta un año después, de modo que, en la práctica, ha cumplido dos años en marzo.

A pesar del tiempo transcurrido, el CTE sigue teniendo partidarios y detractores, y la lucha no acaba de decidirse a favor de ninguno de los dos bandos. Obviamente, el drástico giro que ha tomado a lo largo de 2008 la situación del sector de la construcción ha dejado en segundo plano la plena adopción de esta norma. Una norma, sin embargo, a la que no conviene restar importancia, puesto que supone un importante giro hacia el respeto del medio ambiente y la búsqueda de un crecimiento más sostenible.

El sector de la vivienda y el de los servicios representa más del 40% del consumo de energía de la UE, de modo que la necesidad de una regulación que tenga en cuenta el gasto energético que se produce en ambos es más que evidente.

Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la implantación de las exigencias energéticas introducidas en el nuevo CTE supondrá para cada edificio un ahorro de entre el 30 y el 40%; y una reducción de emisiones de CO2 por consumo de energía de un 40-55%. Estas cifras son realmente positivas, pero con unos procesos de construcción que comprenden entre 18 y 24 meses y un sector en clara recesión, el código, rodeado desde antes de su nacimiento por defensores y detractores, aún no ha tenido tiempo suficiente de demostrar su eficacia.

La implantación de las exigencias energéticas introducidas en el nuevo CTE supondrá para cada edificio un ahorro de entre el 30 y el 40%

Un texto rodeado de polémica

Entre los puntos débiles que algunos expertos achacan al CTE está la falta de regulación de los residuos generados en la fase de obra, que tienen un gran impacto medioambiental y que resultan fácilmente reutilizables, lo que podría suponer un ahorro energético importante.

Los especialistas que defienden este argumento en contra del CTE lamentan que no se haya aprovechado esta oportunidad para unificar algunos reglamentos sobre los residuos de obra, lo que facilitaría el trabajo al proyectista, al promotor o al instalador.

Por otro lado, los técnicos advierten que no es suficiente con que se cumpla el CTE en la construcción, sino que también se ha de mantener este cumplimiento a lo largo de la vida de los edificios. Es el llamado efecto «tejados de chatarra», es decir, la posibilidad de que las placas solares instaladas en un principio no tengan el mantenimiento adecuado y dejen de funcionar paulatinamente.

Certificado de eficiencia energética

En el otro lado de la balanza, los defensores del CTE replican que el documento dota de un mayor control al mercado al obligar a los agentes constructores a documentar y registrar tanto el proyecto como el devenir de la ejecución de la obra, de manera que todo el proceso y las incidencias surgidas durante la construcción de cualquier edificio quedan prácticamente registrados. Esta documentación también comporta el deber de los usuarios o adquirentes del edificio de utilizar las instalaciones y servicios del mismo, asumiendo la obligación de su conservación y de cumplir las correspondientes normas de mantenimiento.

El certificado de eficiencia energética, que se incorporará al libro del edificio, tendrá una validez de diez años

El certificado de eficiencia energética, que se incorporará al libro del edificio, tendrá una validez de diez años, periodo tras el cual su renovación será responsabilidad de las comunidades autónomas.

Asimismo, el CTE señala al usuario como el principal responsable de esta actualización, así como del mantenimiento de las instalaciones de la vivienda.

El encarecimiento del precio final de la vivienda que la aplicación del código produce es otro de los puntos más discutidos. Desde el Gobierno se afirma que este encarecimiento puede contabilizarse en menos del 1%, mientras que los contratistas hablan de un 3%.

Sin embargo, el paso del tiempo ha restado importancia a este punto. Cuando se aprobó la ley, el Gobierno estimaba que la media de años para amortizar las instalaciones de energía solar obligatorias según el CTE era de diez años. Esta media se ha reducido ya a seis debido a la tendencia alcista de los combustibles, y todo hace pensar que se seguirá reduciendo.

Apuesta por la energía limpia

La investigación e innovación en el campo de la energía solar térmica es uno los factores que más partido puede sacar a la aprobación del CTE. La Asociación Solar de la Industria Térmica (ASIT) estima que, a consecuencia de la aplicación del código, se instalarán cerca de 2.500.000 m2 (1.750 MWth) antes de 2010. El cálculo se ha realizado estimando la construcción de unas 450.000 viviendas, de modo que podría sufrir variaciones ante lo impredecible del actual mercado.

Este impulso de la energía solar, y de las energías renovables en general, podría estar dando sus primeros frutos. Según el informe Sostenibilidad en España 2007, del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), «el sector de la energía muestra signos de un cambio de tendencia, ya que el consumo de energía decreció alrededor de un 1% en 2006».

El año pasado, apunta el informe de la OSE, «ha representado en términos reales una mejora del peso de las renovables en el balance general, que pasa a ser del 6,03% en 2005 al 6,8 %, en términos de energía primaria, cambiando la tendencia de años anteriores, en que, a pesar de su crecimiento total, su peso relativo no crecía debido al fuerte incremento de la demanda energética».

Sin embargo, el valor está alejado del 12,1% propuesto por los planes de energías renovables. España aún tiene mucho camino por recorrer.

Bonificaciones fiscales cuando se usan energías renovables

El afán de mejora de la eficiencia energética del CTE es, sin lugar a dudas, loable. Pero más allá de eso, lo cierto es que son muy pocas las medidas fiscales relacionadas con el sector de la construcción que se puedan considerar como verdes.

El actual Gobierno ha sido el primero en proponer una auténtica serie de medidas enmarcadas en una política medioambiental. Lamentablemente, la mayor parte de estas medidas no han pasado de la buena intención y, al final, han sido muy pocas las que han tomado forma. Entre las disposiciones fiscales que sí han tomado forma y que afectan directamente al sector de la construcción se encuentra la aprobación de bonificaciones de hasta el 50% para aquellos inmuebles que instalen sistemas de energías renovables.

De manera colateral, se estudió, dentro de la Ley de Haciendas Locales, la posible imposición de recargos específicos en el impuesto sobre bienes inmuebles sobre viviendas desocupadas.


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