Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

6.3 Contaminación del litoralCONTAMINACION

La urbanización desmedida y la afluencia masiva de turistas son algunas de las causas que han degradado la costa española. La calidad de vida de sus habitantes ha disminuido. En los últimos tiempos, expertos y responsables buscan posibles soluciones para lograr un desarrollo más sostenible del litoral. Todos ellos coinciden en la necesidad de una Gestión Integrada de Zonas Costeras (GIZC).

Nuestras costas reclaman un nuevo modelo de gestión

Llevo 10 años haciendo lo mismo, hablando de lo mal que está la costa», critica Raúl Medina, catedrático de Oceanografía de la Universidad de Cantabria, a la hora de hablar de estrategias para la sostenibilidad del litoral español. De acuerdo con sus datos, esta zona genera el 13% del Producto Interior Bruto (PIB) de nuestro país. «Es un territorio muy singular, una franjita que se mide en metros en vez de en metros cuadrados », añade. España tiene más de 3.500 kilómetros de costa y «el 80% es urbano o urbanizable».

La población española supera los 45 millones de personas y el 40% está censada en los municipios costeros, que son el 7% del territorio total. Medina calcula que en verano la gente que vive en el litoral es el 120% de esa cifra: «Hay un conflicto de usos que al final provoca una saturación. Hemos superado con creces la capacidad de carga del litoral», concluye el catedrático.

Medina informa que «la primera vez que se habló de GIZC en Europa fue en 1999», por lo que se trata de «un concepto joven». Para este experto, «la GIZC dice que lo que estamos haciendo no vale, que se sigue degradando el territorio, que hay que cambiar el modelo de gestión».

Cuatro grandes retos

La Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, «no es una ley de gestión integrada, es una ley sectorial que trata de gestionar una estrechísima franja que es de dominio público», argumenta Medina. Desde su punto de vista, «todavía tiene recorrido», discrepando de otros expertos que abogan por una nueva Ley de Costas.

En definitiva, hay un cambio de actitud y de vocabulario. Surgen iniciativas desde diferentes ámbitos de la Administración. Diversas comunidades autónomas han planteado documentos de estrategias y han adoptado el vocablo de gestión integrada en mayor o menor medida.

El horizonte para la sostenibilidad costera pasa por la cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas

Por otra parte, la Recomendación 2002/413/CE de la Unión Europea (UE) aconsejó a los Estados miembros que elaborasen un inventario y una estrategia nacional de zonas costeras. España presentó a Bruselas quién es quién en el litoral y dos objetivos estratégicos: mejorar las condiciones medioambientales del litoral y revisar su propio modelo de gestión.

Se realizó un diagnóstico del estado de la costa. Para ello se analizaron sus problemas tramo por tramo. Más del 50% de nuestras playas necesita algún tipo de actuación de restauración. El Gobierno central se marcó cuatro grandes retos. Medina explica que estos retos son «frenar la ocupación masiva de la franja costera, recuperar su funcionalidad física y natural, cambiar su modelo de gestión y mitigar los efectos del cambio climático».

Entendimiento Estadocomunidades autónomas

El principal obstáculo es que la gestión de la costa requiere tiempo y recursos. «Esta gestión de la costa compite en recursos contra otros problemas que tiene la ciudadanía, que le están ganando la partida», advierte Medina, quien se muestra a favor de un nuevo marco administrativo legal. «Las comunidades autónomas tienen que entenderse con el Estado», afirma. Andalucía y el País Vasco todavía no han firmado el convenio de colaboración con el Estado.

El Protocolo sobre Gestión Integrada de las Zonas Costeras del Mediterráneo, del Convenio de Barcelona, facilita la colaboración. Este documento, firmado en enero de 2008, es el primer instrumento legal vinculante al nivel internacional sobre GIZC. Este texto considera que las zonas costeras del mar Mediterráneo constituyen un patrimonio común, natural y cultural de los pueblos mediterráneos, que conviene preservar y utilizar juiciosamente en beneficio de las generaciones presentes y futuras. Pero sólo lo han suscrito 14 países, y ninguno lo ha ratificado todavía.

Propuesta de un decálogo

En ese sentido, Juan Manuel Barragán, catedrático de Gestión Costera de la Universidad de Cádiz, echa de menos que el problema del litoral español se aborde desde el punto de vista de la gestión, es decir, su forma de administrarlo. «La costa tiene tantos enfoques como perfiles profesionales encontremos; se puede tratar desde el punto de vista de la biodiversidad, del paisaje, de la ingeniería, de los recursos…», dice.

Barragán propone la aprobación de un decálogo, «que no está cerrado», para que «todos hablemos de lo mismo». En opinión de este experto, la gestión de la costa tiene que ser una política pública, «porque está administrando lo nuestro y lo mío»

Una evaluación estatal de la costa española realizada a instancias de la UE constató que más del 50% de nuestras playas necesita algún tipo de restauración

En el citado decálogo, Barragán aboga por que se relacione la gestión del litoral con política costera, con normativa y competencias costeras, con instituciones, con coordinación y cooperación, con estrategias, con instrumentos, con administradores, con recursos, con información y con participación. En palabras de Barragán, «ahora no hay desarrollo sostenible en la costa, pero estamos en un periodo de transición».

Regeneración de playas

El horizonte para la sostenibilidad costera pasa por perfeccionar la coordinación y la cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas. Sobre este punto, Miguel Velasco, subdirector general de Sostenibilidad de la Costa, del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, destaca que muchas comunidades autónomas han elaborado planes de GIZC, pero «hasta ahora no han llamado a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa (antes Dirección General de Costas) para coordinar esos planes».

«Desde 2004 se ha producido un cambio importante en el planteamiento de la política de costas», asegura Velasco. Hasta ese año se llevaba a cabo una política reactiva, que trataba de solucionar los problemas. A partir de 2004 se plantea, siguiendo las recomendaciones europeas, una estrategia para la sostenibilidad de la costa.

Entre otras metas, hay que buscar la regeneración de las playas. Para esto se utiliza la aportación artificial de arena, ya sea de procedencia terrestre o marina. La UE recomienda a los Estados miembros que señalen los yacimientos estratégicos marinos principales. «Sorprendentemente, en España nos hemos encontrado con un movimiento en contra de las aportaciones artificiales de arena. Cualquier extracción conlleva un debate que no existe en el resto del mundo », argumenta Velasco.

Igualmente, Velasco reprocha que en nuestro país «haya un cuestionamiento público de la Ley de Costas, no para que haya mayor protección de las costa, sino al contrario». Concretamente, ante la oposición a que se demuelan casas que están en la franja litoral, este responsable recuerda que las que se tiran «son ilegales», y que se hace tras una sentencia judicial. Sí que admite culpa en que se han «consentido durante muchos años una serie de irregularidades» y en que se tenía que «haber tomado medidas antes».

En contra de transferir competencias

A Yaiza Fernández-Palacios, investigadora del Centro de Biodiversidad y Gestión Ambiental (BIOGES), de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, le preocupa mucho la situación que vivimos, «en la que, previsiblemente, van a transferirse las competencias de los temas de costas que lleva la Dirección General a las comunidades autónomas, como ya ha ocurrido en Cataluña ». El motivo de su inquietud es que cree que las comunidades autónomas «no han sabido gestionar la servidumbre de protección».

Fernández-Palacios: «Las comunidades autónomas no han sabido gestionar la servidumbre de protección»

Entre las soluciones que ofrece Fernández- Palacios está «la capacitación específica de los técnicos involucrados en la zona costera, desde una u otra disciplina ». Deben aprender un lenguaje común y cuál es la importancia de los impactos que todas las disciplinas generan sobre las zonas costeras. «También hay que capacitar a los políticos, que son los que redactan en última instancia las estrategias, para que sean sensibles a la fragilidad de la zona costera», afirma. Esto «facilitaría la coordinación entre administraciones e impulsaría unas estrategias en las comunidades autónomas mucho más acertadas».

EE.UU.: libertad de los Estados, pero control del Gobierno federal

El catedrático de Oceanografía Raúl Medina enfatizó recientemente que «todos los Estados de Estados Unidos tienen una gran libertad para poder diseñar sus programas de gestión de la costa», pero que «gran parte del dinero viene del Gobierno federal». Así que es un «sistema voluntario de látigo y zanahoria». El Gobierno central revisa y controla si siguen sus criterios, y reparte dinero de acuerdo a ello.

En Europa, «la estrategia de cada país es muy variopinta», afirma Medina. Hay dos extremos: Italia, donde el sistema es muy descentralizador y donde los municipios tienen prácticamente toda la gestión costera, y Francia, que tiene instrumentos de carácter centralizado.

Medina asegura que «el Protocolo de Gestión Integrada implica a todo el Mediterráneo ».

Respecto al norte de África, «la mayor parte de los países tienen una baja implementación. De Libia no se consiguen datos, los únicos que tienen cierta implementación en gestión de la costa son Argelia y Túnez», resalta.

Proyecto de Investigación y Desarrollo en Baleares

El objetivo del proyecto I+D+i GIZC en Baleares, según informan sus responsables, es el de «proporcionar un conocimiento científico necesario, realizando investigación de calidad y proporcionando el material e infraestructuras necesarias, que permita avanzar hacia una gestión sostenible del litoral de las Islas Baleares».

El proyecto se centra en el estudio de los procesos que controlan el comportamiento del sistema costero, así como en el desarrollo de nuevas técnicas y herramientas para aplicarlas a un proceso de GICZ. Asimismo, la I+D+i GIZC pretende acercar la ciencia a la sociedad y poner de manifiesto su importante contribución en el proceso de toma de decisiones para conseguir una GIZC basada en el conocimiento.

Joaquín Tintoré, profesor de Investigación del CSIC del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), explica que pretenden «mostrar la importancia de un enfoque de partida multidisciplinario e integral, y que aunque la investigación de calidad quizá no dé respuestas, permite ver qué cosas no se pueden hacer, así como mostrar los elementos completos con los que se trabaja en Baleares».


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Calpe (Alicante)
Calpe (Alicante)
La contaminación es uno de los grandes problemas
del litoral español. La contaminación es uno de los grandes problemas
del litoral español.
La contaminación es uno de los grandes problemas del litoral español.
Marbella (Málaga)
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Juan Manuel Barragán
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Miguel Velasco
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Yaiza Fernández-Palacios
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Raúl Medina
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Joaquín Tintoré
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