Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

6.3.1 Opinión Juan Carlos del Olmo. WWF EspañaCONTAMINACION

Los ríos se encuentran en una situación crítica. A pesar de ser nuestra garantía de agua en cantidad y calidad suficiente, llevamos años tratándolos como simples tuberías de las que extraer el agua y en las que verter los desechos. Incluso se plantea que no es necesario que sus aguas alcancen el mar.

Los ríos, en situación crítica

España ha fragmentado los cursos de los ríos con más de 1.200 presas y se han realizado trasvases que han demostrado no ser la solución. La voracidad para consumir su agua hizo desaparecer el siglo pasado más del 60% de los humedales de nuestro país. Aun así, seguimos aumentando año tras año el consumo, de forma que –de seguir a este ritmo– en el año 2015 se necesitaría un nuevo Guadalquivir para abastecer estas nuevas demandas.

Se olvida que los ríos tienen un mecanismo de funcionamiento que atiende a las leyes del universo, comportándose como cualquier ente vivo, dinámico, con energía y vitalidad propia. Los ríos constituyen una fuente de recursos vitales y económicos que dan vida a su paso por el territorio. No sólo proporcionan agua para beber o producir alimentos, sino que la depuran y la controlan cuando llega en grandes avenidas, previniendo las inundaciones.

También ofrecen refugio y alimento a especies tan valiosas como la nutria, la trucha o el martín pescador, y conforman lugares únicos como el Delta del Ebro o las marismas de Doñana.

Pero, además, son numerosos los sectores económicos que dependen de unos ríos vivos. Sin los nutrientes ni el agua dulce que transportan hasta el mar, no habría boquerones en el Mediterráneo, ni mariscos en las rías gallegas, y se perderían los puestos de trabajo en estos sectores.

Sin la arena que arrastran hasta su desembocadura desaparecerían las playas, de las que depende el turismo en una gran parte de España. Asimismo, numerosas actividades de ocio y deportivas, como la navegación, el piragüismo o el turismo ambiental, tampoco podrían disfrutarse si dejamos morir a los ríos.


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JUAN CARLOS DEL OLMO
JUAN CARLOS DEL OLMO