Seguridad y Medio Ambiente FUNDACIÓN MAPFRE

Especial Medio Ambiente 2009

3.1. IntroducciónEDUCACIÓN MEDIOAMBIENTAL

«Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro». Ésta es la primera frase del preámbulo de la Carta de la Tierra. Para optar por el camino del desarrollo sostenible, la educación ambiental es un elemento indispensable.

La educación ambiental, un aspecto indispensable

Las alteraciones del medio ambiente no son problemas de la naturaleza, sino humanos. En ese sentido, Federico Velázquez de Castro, presidente de Andalucía de la Asociación Española de Educación Ambiental, afirmó en la pasada edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente que lo ambiental es «un adjetivo». La «auténtica vertebración» del desarrollo sostenible está en la «implicación » de las personas. También en sus valores, que se adquieren con la educación.

El proceso de aprendizaje y el conocimiento social deben ir acompañados de la participación, que es el proceso por el cual las personas toman parte aportando sus puntos de vista, su creatividad, sus conocimientos, sus recursos y compartiendo la responsabilidad en la toma de decisiones.

Francisco Heras Hernández, biólogo ambiental y responsable del área de Educación y Cooperación del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), señala que «la participación ciudadana en los procesos de avance hacia la sostenibilidad es esencial para tomar mejores decisiones».

Mejores diagnósticos

Avanzar hacia escenarios de mayor sostenibilidad exige replantearse tanto acciones individuales como acciones colectivas. Hay que repensar profundamente los elementos de gestión pública y las formas de vida que condicionan el impacto socioambiental. Y la participación ciudadana es crecientemente valorada como una fórmula natural para repensar estos contextos comunes.

«La auténtica vertebración del desarrollo sostenible está en la implicación de las personas», según Federico Velázquez, de la Asociación Española de Educación Ambiental

Heras añade que la participación «permite hacer mejores diagnósticos sobre la realidad socioambiental». La gente, que está más cerca de los problemas, posee una valiosa información que muchas veces no tienen los técnicos. «Las leyes de la ecología funcionan perfectamente, lo que no funciona bien es la forma en que las sociedades humanas nos adaptamos a los condicionantes sociales y ambientales», asevera el biólogo. La participación asimismo «genera un abanico más amplio de opciones y moviliza más recursos sociales».

Para el biólogo Francisco Heras, la participación «permite hacer mejores diagnósticos sobre la realidad socioambiental»

Otro beneficio de la participación es que integra mejor los intereses legítimos de los ciudadanos. «Nada mejor que los actores sociales para vender sus intereses», argumenta Heras. Además, ayuda a entender mejor las decisiones que se han tomado.

Oportunidad de aprendizaje

Por otra parte, la participación es un medio y una excelente oportunidad para el aprendizaje. «Nos puede proporcionar nuevos ojos para ver la realidad y nos coloca en una situación de actores », declara Heras.

El responsable del área de Educación y Cooperación del CENEAM cita al politólogo catalán Fernando Peinado, especialista en temas de participación, cuando dice que «todo proceso de participación que aspire a ser transformador tiene que ser un proceso educativo». La práctica demuestra que es el principal instrumento para el cambio.

En definitiva, los procesos participativos son muy ricos como procesos de aprendizaje. La participación permite a los ciudadanos adquirir nuevas habilidades, defender sus ideas, buscar información, mejorar las propuestas formuladas y replantear sus valores. «Los procesos de participación satisfactorios y dinámicos generan autoconfianza en las comunidades», manifiesta Heras.

Formación de personas clave

«Vivimos el siglo de la gente, gente que toma conciencia del entorno», sostiene María Novo Villaverde, directora de la cátedra Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Para ella, «es imposible declararse neutral ante la crisis medioambiental». No basta meramente con estar informado, hay que «estar dispuesto y ser creativo». O sea, desarrollar valores, aptitudes y un compromiso social y político para la toma de decisiones. Para aprender a innovar es muy importante la imaginación.

Según María Novo, directora de la cátedra Unesco de la UNED, «es imposible declararse neutral ante la crisis medioambiental»

«La conciencia necesita ser estimulada. El conocimiento no se improvisa, tiene que ser organizado. Los valores se construyen colectivamente», matiza Novo. Todo esto hace que la participación sea «un proceso de aprendizaje que conduce a una nueva mirada sobre la realidad ». Cambiar la mirada significa cambiar de paradigma y abrirse a otros modelos de reparto de los recursos.

La educación ambiental debe impregnar a los adultos y, en especial, a las personas-clave. Según Novo, éstas son «las que van a tomar decisiones importantes en la relación recursos-humanidad, en la gestión de los recursos, en la planificación, en la toma de decisiones y en la formación de otras personas ». De hecho, su master de Educación Ambiental intenta conducir a las personas a la participación social. El objetivo de Novo y sus compañeros de la cátedra Unesco es «abrir ventanas y que los especialistas vean el mundo desde una mirada transdisciplinaria, que aprecien todas las dimensiones cruzadas del tema ambiental».

Los asuntos que se analizan en el máster mencionado son, entre otros: el proceso de globalización mundial, las relaciones Norte-Sur, el desarrollo sostenible, la construcción de la ciudadanía global y la educación ambiental en la sociedad global. Todos ellos sobre la base de la sostenibilidad. «Cuando se incide sobre las personas-clave se produce la participación social y política, y da lugar a la transformación del individuo y después de la sociedad», aclara Novo. La educación ambiental se adquiere integrando la dimensión educativa en todos los programas medioambientales.

Década de la Educación para un Desarrollo Sostenible

La Unesco acordó que el periodo comprendido entre los años 2005 y 2014 fuera señalado como la Década de la Educación para un Desarrollo Sostenible (DEDs).

Juan Ramón Galán Martínez, vicepresidente de la Fundación Valores, informa que este decenio «está vinculado a la Carta de la Tierra». Lo que se pretende es «integrar los valores inherentes al desarrollo sostenible en todas las facetas del aprendizaje, con vistas a fomentar los cambios y comportamientos necesarios para lograr una sociedad más sostenible y justa».

La Carta de la Tierra se lanzó oficialmente en el Palacio de la Paz, en La Haya, el 29 de junio del 2000, tras años de gestación. Es una declaración de principios fundamentales que exaltan la responsabilidad de la comunidad de la vida, la integridad ecológica, la justicia social y económica, la erradicación de la pobreza, la no violencia y la paz.

La DEDs pretende integrar los valores inherentes al desarrollo sostenible en todas las facetas del aprendizaje

Empieza a hablar del concepto de desarrollo del ecosistema, algo que no hacía la Carta de los Derechos Humanos porque se creía que lo que provenía de la tierra era inagotable.

El preámbulo de la Carta de la Tierra hace un llamamiento a la unidad para crear una sociedad global, sostenible, fundada en el respeto hacia la naturaleza y los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. Estos principios se funden con los que tiene la DEDs.

La Fundación Valores lleva al ámbito educativo y da a conocer a la sociedad española la Carta de la Tierra y sus posibilidades como herramienta. Según Galán, «la Carta de la Tierra somos todos y cada uno de nosotros. Hay que asumirla como propia». Todo individuo, familia, organización y comunidad tiene un papel vital que cumplir para construir una comunidad global sostenible.

Como dice la Carta de la Tierra, estamos en un momento crítico de la historia de la humanidad en la que el hombre debe elegir su futuro. Pero esta decisión, en palabras de Pepa Carrillo, presidenta de la Fundación Valores, no debe ser tomada «desde el derrotismo y el catastrofismo, sino desde la esperanza».

A mayor nivel educativo, menos creencia en el cambio climático

El Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) ha investigado en los últimos tres años sobre los conocimientos de la sociedad española en cambio climático. Al analizar las encuestas sobre lo que las personas conocen, esta institución se ha encontrado con una «sorpresa preocupante». Normalmente, el grado de ajuste entre conocimiento científico y conocimiento popular es mayor a medida que aumenta el grado de educación, pero esto no ocurre cuando se trata el cambio climático. Hay mayor nivel de escepticismo y de negar su existencia en el colectivo de profesores universitarios que en el de ciudadanos de «a pie». Para el CENEAM, la relación entre la perspectiva científica y lo que entiende la gente está «muy desajustada».

Un ejemplo a seguir: Bolbaite, con la Agenda 21 Escolar

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició un programa para promover el desarrollo sostenible a nivel mundial, nacional y local. Se conoce como Agenda 21 (aunque la ONU lo denominó Programa 21). La intención era tener en cuenta el aspecto medioambiental en todas las decisiones que se tuvieran que tomar en cualquier actividad humana. Su desarrollo comenzó en diciembre de 1989 y 179 gobiernos acordaron adoptar su programa en la Cumbre de Río, que tuvo lugar en junio de 1992.

Luisa María Girona Latorre es profesora del colegio público Albait, de Bolbaite (Valencia), y miembro del Comité de Expertos de Energía y Educación del Foro de la Industria Nuclear Española. Bolbaite, un pueblo rural de 22.000 habitantes, se adhirió a la Carta de Xàtiva en esta línea de acción y se comprometió a cumplir con varios compromisos en este sentido.

Los trabajos diarios que se realizan en el colegio son: separación y selección de residuos, pesaje y control de los mismos por tipos por el alumnado, correcta eliminación en sus contenedores correspondientes, compras ecológicas y sostenibles de recursos, control de dato en la estación meteorológica, consumo de energía eléctrica verde, Grupo Verde encargado de auditar diariamente las instalaciones del colegio y los correctos consumos energéticos y de agua, cuidado y limpieza de un río cercano, trabajo agrícola en el invernadero escolar con la última y nueva agricultura hidropónica puesta en marcha, programa de «ecoalmuerzos » y «fiambreras escolares».

Al mismo tiempo, los alumnos y componentes de la comunidad educativa escolar forman parte de los grupos de participación ciudadana que cualquier Agenda 21 debe crear para el desarrollo de sus auditorías y planes de acción posteriores. De hecho, explica Girona, han presentado un «dossier de propuesta de mejora ambiental ». Entre las conclusiones, son «fundamentales » las del ahorro de energía, agua y residuos, y que este ahorro sea efectivo.

Las Agendas Escolares 2009-2010 se centrarán en el cambio climático

La Agenda Escolar Europea del Medio Ambiente y el Desarrollo es un recurso de educación ambiental destinado a alumnos de secundaria, con el que se pretende acercar los postulados de la Agenda 21 y difundir los principios de la sostenibilidad. Promueve el respeto y estimula las conductas proambientales.

Los temas que trata la agenda son, entre otros, la energía y el cambio climático, el transporte, la gestión de los residuos, el agua, la huella ecológica, el consumo responsable, el comercio justo, la alimentación y la salud. Las agendas 2009-2010 se centrarán en el cambio climático.

De formato autodidacta, la agenda incluye una serie de actividades e informaciones de educación ambiental. También notifica días de interés nacional relacionados con el medio ambiente e incorpora una parte con información municipal. Se acompaña de una guía didáctica para profesores, con orientaciones conceptuales y bibliografía complementaria, y tiene un soporte web (www.agendaescolar. diba.cat).

Nuria Gabernet Díaz, coordinadora del proyecto de la Agenda Escolar Europea del Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, explica que el «hilo conductor» de la Agenda siempre son las temáticas de documentos internacionales de sostenibilidad: la Agenda 21, la Carta de Aalborg (1994) y la Conferencia de Johannesburg (Río + 10).


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Federico Velázquez de Castro
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Francisco Heras Hernández
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Imagen María Novo
María Novo
Juan Ramón Galán
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Imagen Bolbaite (Valencia)
Bolbaite (Valencia)
Luisa María Girona
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Nuria Gabernet
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