Aparato Locomotor

VOL 5. Nº1 ENERO/MARZO 2007

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Dinamometría Isocinética

Isocinético es medida y conocimiento de la función articular y muscular. Desde los albores de la medicina, se ha intentado definir la capacidad de un grupo muscular, la fuerza, la potencia, el trabajo que ese grupo desarrollaba con distintos métodos exploratorios, que iban desde la exploración manual al electrodiagnóstico de estimulación (curvas i/t) pasando por métodos de balanza, sistemas de presión y levantamiento de pesas. Los datos se conseguían desde un prisma de actuación puramente subjetivo.

Los avances de la medicina y el interés en desarrollar métodos de estudio de valoración objetivos nos han ido transportando a un análisis cada vez mas profundo y científico de los diversos sistemas de valoración de la capacidad muscular.

Las técnicas instrumentadas tuvieron su cenit con el desarrollo del dinamómetro de Zander en 1904 y anteriormente con el dinamómetro de García Fraguas en 1897. La historia de los sistemas isocinéticos es relativamente reciente, ya que es en 1927 cuando Levyn y Giman desarrollan el primer ergómetro isocinético. Con el desarrollo de la curva fuerza/velocidad por Hill en 1938 se fragua el verdadero inicio del método Isocinético. Su introducción en Europa es a partir del 1970 y es en 1984 cuando en el Primer Seminario Internacional sobre la Revolución Isocinética Europea, celebrado en Suiza, se establecen las bases fundamentales del método Isocinético.

El método Isocinético es un sistema de valoración que utiliza la tecnología informática y robótica para obtener y procesar en datos cuantitativos la capacidad muscular. Los sistemas isocinéticos actuales permiten evaluar las diferentes modalidades de ejercicio como el movimiento contínuo pasivo, isométrico, isotónico e isocinético, tanto en modalidad concéntrico como excéntrico, en cadena cinética cerrada o abierta e incluso hoy en día, se empieza a introducir por algunos fabricantes el denominado isocinético balístico. Con el registro de los datos de las fuerzas obtenidas a través de las pruebas isocinéticas, se elaboraran una serie de tablas y gráficos que correctamente interpretados nos llevarán a una objetiva y correcta valoración funcional de los grupos musculares estudiados.

Desde la creación de las primeras Unidades de Valoración Isocinética, en nuestro país, a principio de los años 90, hasta el día de la fecha, el uso de la metodología isocinética se ha extendido y se ha ido enfocando a tres áreas: valoración de déficit, monitorización del tratamiento rehabilitador, utilización como ayuda diagnóstica. Con su desarrollo y la introducción de sistemas informáticos más sofisticados se nos permite hoy en día realizar estudios con velocidad de movimiento más funcionales (hasta de 400º/seg), pasando de la posibilidad de estudio exclusivamente de la articulación de la rodilla a poder realizarlo en cualquier articulación o bien en un conjunto de ellas. Aún hoy en día se sigue insistiendo en la investigación de los sistemas isocinéticos en la columna cervical sin terminar de desarrollarse esta aplicación.

El desarrollo de una metodología isocinética que aporta resultados fiables, objetivos y con alta repetitividad ha motivado diversos estudios que han conducido a que se trate de una herramienta válida para la medida de resultados clínicos y para la valoración de secuelas.

Las pruebas Isocinéticas son aceptadas a nivel judicial como una herramienta objetiva, indicadora de los déficit articulares y musculares existentes. Esta medida se utiliza como un parámetro más para definir grado de discapacidad o minusvalía del sujeto.

Su aplicación en la terapia rehabilitadora es importante, como método más efectivo de potenciación selectiva y monitorizada, al utilizarlo en forma excéntrica. Su utilización se considera imprescindible en diversos protocolos de tratamiento.

Uno de los mayores campos de expansión y uso ha sido, desde los años 90, su aplicación en medicina deportiva, no sólo como tratamiento sino también como selección y utilización en la prevención de lesiones.

Hoy en día se esta extendiendo su aplicación en la selección prelaboral, de acuerdo con la búsqueda de una relación ideal entre características musculares del sujeto y el puesto de trabajo a desarrollar.

El desarrollo de la metodología isocinética continúa avanzando, pero el simple hecho de disponer de un instrumento que objetiva el déficit y que al mismo tiempo permite evaluar la colaboración de un paciente, convierte al isocinético, cuando menos, en una prueba funcional clínica que hay que tener muy en consideración dentro de la problemática que plantea la valoración clínica o de secuelas de un paciente.

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