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PRIMER CUATRIMESTRE 2011 FUNDACIÓN MAPFRE

217.000 millones de euros, coste de los daños del terremoto y posterior tsunami de JapónACTUALIDAD

Los daños provocados en Japón por el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo podrían tener un coste para el país de 217.000 millones de euros (25 billones de yenes), según las previsiones del Gobierno japonés quince días después de la catástrofe.

Esta cifra, que servirá de base para los planes de reconstrucción, será sin duda más elevada, ya que solo incluye los daños en viviendas, carreteras, fábricas y otros edificios, y no contempla el coste de la crisis nuclear desatada en la central de Fukushima. Así, sin considerar este episodio, las estimaciones del ejecutivo japonés elevan los daños directos a una franja de entre 16 y 25 billones de yenes.

El número de muertos tampoco ha parado de crecer. Dos semanas después del siniestro, la policía japonesa situaba en más de 10.000 la cifra de fallecidos y en 17.440 la de personas desaparecidas. Y se teme que el número de víctimas siga aumentado.

CATÁSTROFE DEVASTADORA

Estos datos convierten al terremoto del 11 de marzo en una de las catástrofes naturales más devastadoras de todos los tiempos. De hecho, las cifras que se barajan superan ampliamente las del terremoto de Kobe, ocurrido en 1995, que causó unas pérdidas de 9,6 billones de yenes y la muerte de más de 6.400 personas.

Según la Policía Nacional de Japón, el terremoto y el tsunami causaron daños en 1.450 carreteras y 51 puentes. Además, hay al menos 18.000 casas destruidas y más de 130.000 edificios dañados, sobre todo en las zonas costeras del noreste del país.

El Banco Mundial ha estimado el coste del terremoto en el 0,4% del PIB de Japón. Antes del seísmo, el Banco de Japón esperaba que la economía nipona saliera de su estancamiento y experimentara una recuperación moderada. Sin embargo, ahora los expertos pronostican una contracción económica en el segundo trimestre de 2011 y una caída anual probablemente del 1,4%.

COSTE PARA EL REASEGURO

La catástrofe tendrá también un efecto enorme en las cuentas de las reaseguradoras internacionales. Swiss Re ha estimado que tendrá que hacer frente a unas reclamaciones por valor de 1.200 millones de dólares antes de impuestos (alrededor de unos 850 millones de euros), según el comunicado hecho público el pasado 21 de marzo. La reaseguradora con sede en Suiza advertía de que este primer cálculo está rodeado, no obstante, de gran incertidumbre, «debido a la complejidad de la estimación de pérdidas».

Pocos días después, Munich RE calculaba inicialmente el coste del siniestro en alrededor de 1.500 millones de euros antes de impuestos, pero también se mostraba cauta con este primer balance. Lo que sí tenían claro los responsables de esta reaseguradora es que ya no podrán cumplir el objetivo de beneficios, establecido para 2011 en 2.400 millones. El impacto de la catástrofe sobre las cuentas de Hannover Rück se sitúa en principio en torno a 250 millones de euros antes de impuestos.

MAGNITUD INUSUAL

Japón ha tenido que hacer frente a una avalancha de problemas desde que ocurrió este seísmo de una magnitud inusual: 8,9 en la escala de Richter, que desplazó 2,4 metros el archipiélago nipón y cambió el eje del planeta en 10 centímetros.

El temblor -catalogado como el mayor en Japón en los últimos 140 años y el quinto más fuerte en el mundo, según los sismólogos- se produjo el 11 de marzo, a las 14.46 hora local (05.46 hora española), con epicentro en el océano Pacífico, a 130 kilómetros de la costa de la provincia oriental de Miyagi y a una profundidad de 20 kilómetros.

Media hora después, se produjo un segundo terremoto, esta vez con una intensidad de 7,4 grados en la misma escala y localizado al sur del primero. En días sucesivos llegaron a contabilizarse más de 200 réplicas, alguna de ellas de una magnitud nada desdeñable de 6,3 grados.

La sacudida del fondo del mar provocó un tsunami, una gran ola de 10 metros de alto que, a 500 kilómetros por hora, se adentró 15 kilómetros en tierra, llevándose por delante todo lo que encontraba a su paso: viviendas, barcos, automóviles ...

ALARMA NUCLEAR

Pero las noticias más alarmantes conciernen a la central nuclear Daiichi de Fukushima, situada a 220 kilómetros de Tokio, que no pudo soportar la fuerza del terremoto ni la embestida del tsunami, resultando dañados sus reactores, especialmente el número dos, con el núcleo y vasija de contención afectados.

El accidente ha puesto sobre la mesa la seguridad de estas plantas y el debate ha llegado a Europa, donde algunos países con fuerte tradición nuclear se están replanteando sus planes en esta materia.

En su reunión celebrada los días 22 y 23 de marzo en Helsinki (Finlandia), la Asociación de Autoridades Reguladoras de Seguridad Nuclear de Europa Occidental (WENRA) ha concretado cómo se llevarán a cabo las revisiones de la seguridad y los análisis de riesgos (denominados stress tests, o pruebas de resistencia) de las centrales nucleares europeas.

WENRA ha definido los denominados stress tests como una reevaluación de los márgenes de seguridad en las centrales existentes, considerando las circunstancias del accidente en Fukushima. Estas evaluaciones permitirán analizar el comportamiento de las plantas nucleares ante una serie de situaciones extremas que pudieran poner en riesgo su seguridad.

Los plazos contemplados en la propuesta (a partir de la aprobación de la misma) son de 6 meses para que las centrales nucleares completen las revisiones y de 3 meses para la evaluación por parte de los reguladores. En este sentido, WENRA ha creado un grupo de trabajo para precisar en un documento el alcance y el contenido de las pruebas de resistencia. Este documento será elaborado a lo largo de las próximas semanas.