Han pasado dos años desde que empezó la crisis. Por aquel entonces el sentimiento era que la situación no iba a representar nada más que un sobresalto de unos cuantos meses y que se resolvería con una intervención decidida de las autoridades monetarias.
El caso es que hoy en día aún no sabemos muy bien qué es lo que pasó. Sí sabemos que hubo intermediarios financieros que se aprovecharon de las numerosas ineficiencias del sistema vigente pero, sobre todo en España, comprobamos, ahora, las justificadas advertencias de aquel entonces contra la burbuja inmobiliaria, financiada por una enorme expansión crediticia, y cómo la recuperación está resultando más débil y lenta de lo inicialmente previsto.
En el tercer trimestre de este año, con un crecimiento por primera vez positivo en la zona euro, la economía española se encuentra todavía en plena recesión y la divergencia entre España y el resto de Europa, basada en la antedicha crisis inmobiliaria, que ha paralizado uno de los motores de la actividad económica y que ha destruido más de millón y medio de empleos, nos hace creer que no vamos a recuperarnos a corto plazo.
En este contexto, el año 2010 se presenta complicado pero apasionante.Vivimos tiempos duros, pero las empresas que mejor estén preparadas, que más inviertan en conocimiento y tecnologías y que se hayan internacionalizado, saldrán reforzadas y podrán transformar los actuales apuros en oportunidades.
Con este telón de fondo, la Asociación de Ginebra remitió una carta a los ministros de Economía y Finanzas del G-20, en el transcurso de la cumbre celebrada en Escocia los días 6 y 7 de noviembre, sobre las medidas impulsadas a nivel internacional para recuperar el crecimiento de la economía y dotar de estabilidad al sistema financiero, concluyendo que «confía en que un sólido sector asegurador resulte un aliado clave para la búsqueda de la recuperación del crecimiento económico sostenible y la creación de empleo».
Si hay un sector de la actividad económica que recientemente ocupa las primeras páginas de los diarios españoles y británicos -como consecuencia del acuerdo de fusión entre Iberia y British Airways- es el de la aviación. En la entrevista que abre el presente número de la revista, el máximo ejecutivo de Global Aerospace, además de subrayar la trascendencia socioeconómica del transporte aéreo, nos confirma cómo, a pesar de lo que pueda parecer por la reiteración de catástrofes aéreas de los últimos meses, volar no sólo es cada vez más seguro, sino que además las líneas aéreas tienen un sólida cultura de gestión de la seguridad.
En el primero de los tres estudios publicados, los autores proponen un modelo escalar, capaz de cuantificar el riesgo operacional en las compañías de seguros, dentro del marco regulador que supone la entrada en vigor de Solvencia II que permita integrarlo junto a otros riesgos profusamente tratados, tales como el riesgo de crédito y el riesgo de mercado, y que facilite la implantación de un modelo dinámico de gestión de riesgos.
El siguiente artículo recoge la segunda y última parte del trabajo iniciado en el anterior número en el que su autor -anterior director de esta revista-, apoyándose en abundante información estadística, analiza la mortalidad por accidentes en España y su comparativa con otros países del entorno.
Se cierra esta sección con las reflexiones de François Settembrino, presidente honorario de FERMA y miembro del consejo de redacción de esta revista, quien desde su personal punto de vista establece la necesidad para los gerentes de riesgos de contar con «un catalejo» que les permita, al igual que a los antiguos navegantes, anticiparse a los riesgos venideros.
En el informe publicado sobre el ranking de los 25 mayores grupos aseguradores en América Latina -elaborado a partir de los datos de los organismos de control de los diferentes países y que incorpora comentarios sobre los principales movimientos empresariales que se han producido en el sector asegurador de estos países- se observan las notables variaciones respecto al año anterior en las posiciones ocupadas por los respectivos grupos aseguradores.
En el Observatorio de Siniestros, el autor describe la formación y características de la llamada ciclogénesis explosiva y el impacto producido por el paso del ciclón extratropical Klaus los días 23, 24 y 25 de enero de 2009 por el sur de Europa y su impacto sobre algunos grandes riesgos en España, que dejó a su paso cuantiosas pérdidas económicas.
Con las habituales secciones dedicadas a dar cuenta de las novedades habidas en libros y publicaciones sobre Gerencia de Riesgos y Seguros y el apartado sobre noticias de AGERS concluye el presente número, que, como todos los que le han precedido, deseamos resulte de su agrado.
Paz y felicidad para el próximo año.