Durante los últimos días de enero
de 2007, las autoridades de
Hungría confirmaron la presencia
masiva de aves muertas por H5N1, la
cepa más mortífera del virus de la
gripe aviar. Fueron sacrificados 3.000
gansos en distintas granjas del país, al
tiempo que algún país cerraba la
importación de huevos de Hungría
ante el riesgo de que estuvieran
contaminados. Posteriormente, la
Comisión Europea confirmó en
febrero la presencia del virus H5N1
en Suffolk, al este de Inglaterra.
En 2006 la gripe aviar tuvo diversos brotes en varios países de la Unión Europea que en ningún caso llegaron a cruzar el canal de La Mancha. Sin embargo, en los primeros días de febrero de este año, en Suffolk (Gran Bretaña) se alertó de la gripe aviar y la empresa de alimentación Bernard Matthews tuvo que sacrificar 160.000 pavos para mantener controlado el brote. Los expertos consideran que el mal es de «reciente introducción» en Inglaterra y falta comprobar si el origen del brote es un ave silvestre.
También a mediados de febrero, en Rusia, en la región de Moscú, se detectaron brotes del virus H5N1 de la gripe aviar. El portavoz del Servicio de Control Veterinario y Fitosanitario Federal de Rusia (SCVE) aseguró que, a día de hoy, no existían amenazas para la salud de personas, aunque no se descarta una mutación del virus que puede ser letal para los seres humanos. Hasta el momento, más de 1.200 personas han sido examinadas, casi 20 están en observación y un millón de aves de corral serán vacunadas para frenar la propagación de la epidemia en Rusia. Se estudia la posibilidad de vacunar a las personas que estuvieron en contacto con las aves infectadas. Este brote, el primero que se detecta en los alrededores de Moscú desde 2005, tiene su foco en el único mercado de aves de la capital rusa y procede del noroeste de China.
La preocupación y el miedo para todos los criadores de aves es elevado. Desde que apareció la mortífera cepa en 2003 hasta la fecha han muerto 200.000 millones de aves en todo el planeta. La rapidez con la que mueren las aves en Suffolk hace temer que la cepa sea la más maligna y la que con mayor facilidad se transmite a los humanos. Hasta la fecha han muerto 164 personas, la mayor parte en el continente asiático, pero en esta ocasión el temor a una pandemia es elevado porque el H5N1 se propaga con gran facilidad entre especies similares, puede saltar espontáneamente entre especies e infectar a seres humanos e incluso puede llegar a crearse una nueva cepa.
Los países europeos no han tardado en reaccionar. Holanda agrupó a todas las aves de corral en lugares cerrados y el Ministerio de Agricultura francés dio el aviso de «alerta permanente», además de recordar que las aves de corral deben estar fuera del posible contacto con la fauna silvestre.